La invitación a sentirte
Estoy aprendiendo cada día alguna forma de invitarte a que te tomes tu tiempo para percibir alguna sensación agradable que hay ahora en tu cuerpo. La invitación a la consciencia corporal es uno de mis mayores retos. Suelo usar una combinación de educación somática y simples sugerencias de observar algún cambio. Al entender lo que podemos obtener de esas escuchas activas, que se detienen en el tiempo, nos surge una motivación innata de alcanzar esa atencionalidad. Todo empieza a cambiar en consecuencia. Al alcanzar tanto bienestar, se despiertan sucesivamente nuevas sensaciones agradables. El cuello se relaja, la mandíbula suelta el control, se puede llegar a sentir la suavidad de un músculo, la robustez de una estructura… no hay límites en las sensaciones. Ni nada incorrecto, cada cual siente y interpreta a su manera, lo importante es tu atención. ¿Sigues en la sensación? Si la respuesta es no, amablemente vuelve a ese foco, redirige tu atención de nuevo, casi como en una meditación.
Pero lo más para que suceda, para que lo sientas, es que tu sistema nervioso autónomo, parte de tu inconsciente, sepa que está seguro conmigo. La conexión social tan preciada por nuestro ser es imprescindible.
